La seguridad en las redes sociales
15/03/17
Rodrigo B.

Hace unos cuantos años que vivimos en la era de las redes sociales y rara parece aquella persona que no dispone de una cuenta en Twitter, Facebook o WhatsApp entre las muchas aplicaciones de las que disponemos en la actualidad.

Se trata de un fenómeno que ha revolucionado claramente el panorama de Internet desde su llegada hasta el punto de que ya no nos imaginamos el mundo sin sus utilidades y ventajas. De hecho, no hablamos solo de una herramienta para generar relaciones personales o entablar conversaciones instantáneas, sino que las empresas han sabido utilizarlas en su beneficio y ya son una de las principales armas para posicionar sus productos en el mercado.

Seguridad en las redes sociales

A pesar de que todos, en mayor o menor medida, conocemos las innumerables ventajas o prestaciones que nos proporcionan las redes sociales, tenemos que ser prudentes, también, y saber que no todo es oro lo que reluce. En efecto, nos referimos a la importancia en la seguridad de la información que transmitimos por la red y que todas las empresas ya tienen en cuenta a la hora de su desarrollo web. No así, en cambio, en la utilización como usuarios corrientes.

Es vital, como personas que accedemos continuamente a Internet a través de nuestras redes sociales, ser conscientes de que no solo basta con tocar un par de parámetros en los ajustes de privacidad para sentirnos protegidos y fuera de peligro. Y es que, cuando publicamos algo en la nube, perdemos gran parte del control sobre aquello que hemos publicado. Es decir, aunque hayamos borrado algo que hemos escrito, quedará registrado de manera permanente en los servidores en los que estamos ofreciendo información. Además, corremos el riesgo de que alguien que lo haya visto previamente pueda hacer uso de dicha información a su antojo.

Para no pasar por malos tragos, es primordial proveer de un empleo consecuente a los usuarios de todas estas redes sociales que, por sistema, se tiran de cabeza a la piscina de la información sin saber siquiera lo que esto les puede deparar. Todas las aplicaciones, por obligación, constan de un determinado cajón de ajustes de privacidad que podemos modificar según nos apetezca: decidir qué datos queremos hacer visibles sobre nuestra vida cotidiana, a que grupos o número de personas permitiremos acceder a ellos, bloquear cuentas malignas o dañinas, etc.

Finalmente, como recomendación tan común como imprescindible, os aconsejamos leer con detenimiento los permisos que cedemos a esas páginas de juegos, cuestionarios o aplicaciones que insisten una y otra vez en saber más de nuestro perfil. Por muy fiable que pueda parecer a simple vista, acostumbran ser la maniobra perfecta para robar nuestras contraseñas sin que nos demos cuenta.

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